miércoles, 30 de marzo de 2011

Odio las noches lluviosas

El tic-tic-tic de las gotitas que chocan chocan en el cristal hacen que nunca consiga conciliar el sueño. Por tanto, me pongo a pensar de qué mar puede haber venido cada una de esas gotitas que alborotan mi noche.
Abro un poco la ventana para que el aire me de en la cara y me revuelva el pelo, como si de verdad estuviera apoyada en la almohada, soñando como todos los días a esas horas y toco alguna que otra gotita con el dedo para sentir lo fresquitas que están. Pero la lluvia tanto viene como se va, y cuando más fuera estoy en el poyete de la ventana ,deja de llover y rompe la magia del lugar.
Triste, me alejo pensando esta vez no de donde vinieron las gotas, sino a dónde irán. Entretanto ¿A dónde iré yo? ¿Qué soñaré en esta noche lluviosa? ¿Quién morará por mis sueños, alguna cara conocida?
Se me cierran los ojos, y comienza el sueño, como una tormenta, tanto viene como se va y enseguida me despierto nerviosa, ajetreada, triste y buscando gotas en la ventana cuando sé que los rayos del Sol de la mañana las han secado
¿ Y ahora qué ?
Me siento rara... Como si en mi mundo siguiera lloviendo, en mi interior algo no va bien y poco a poco va saliendo al exterior.
En efecto, en mi mundo ahora mismo está lloviendo.

Foto: Hecha por Alicia Hernanpérez.
Me gustaría que fuera como una tormenta, fugaz, pero mis ojos tienen la manía de imitar a una catarata TAN constante.
Odio las noches lluviosas, porque me provocan mañanas con tormentas.