Ella, cansada de estar tumbada en su cama, cansada de la repetitiva música de la radio y de sentir el aire chocando contra la ventana y no entre su pelo, sí, ella salió tras mucho tiempo a esa calle solitaria en la que por desgracia vivía.
Paso tras paso de sus pies, gota tras gota de las nubes, llegaba a ese parque tan tentador con vallas de colores vivos como el verde de sus ojos. En aquel parque todo estaba quieto, ni una pizca de aire que hiciera sonar las oxidadas cadenas de los columpios.
De repente, otros ojos, también verdes pero más intensos; con toques azules en el borde y remolinos de color se posaron en ella. Cayó hechizada, cautivada por esa mirada tan pura y limpia. Un tímido " hola" por parte de aquel chiquillo rompió el hielo y también la monotonía del rostro de la chica, ya que tras mucho tiempo, una sonrisa apareció en él.
Una sonrisa que ahora ella mantiene, sentada en su sofá de cuero recordando momentos, viendo álbumes llenos de recuerdos, de sentimientos, todo esto mientras él duerme apoyado en su hombro aún con esa embriagadora sonrisa.
Cumplió sus sueños y con quien quería cumplirlos.
Nunca olvidará la tarde corriendo por el campo, con hierba suave hasta las rodillas jugando a esconderse y a encontrar al otro con un beso y una tímida risa. Corriendo a todo pulmón hasta un pequeño lugar en el que la hierba era corta, y el sol se reflejaba en ella y en todas las flores que lo poblaban. Allí se desplomó, se estiró y sonrió mirando al cielo, antes de mirarle a él que enseguida fue a su lado a coger sus suaves manos. Pero su aventura aun no había terminado ya que un árbol se topó en su camino... Lo treparon antes de que el Sol se pusiera, para poder contemplarlo con tranquilidad y allí durmieron.
Ese recuerdo sin duda, su favorito.
Decidió repetirlo al día siguiente, pero ya 80 años después. Al llegar a la hierba corta se desplomó pero no se pudo levantar, ni quiso, estaba abrazada a él que tampoco podía con su alma.
Despertaron jóvenes, en otro mundo que no era la Tierra. Era su mundo, todo hecho a su medida. ¿ Qué mas quería ?
Le quiso a él, le quiere ahora y le seguirá queriendo.
Paso tras paso de sus pies, gota tras gota de las nubes, llegaba a ese parque tan tentador con vallas de colores vivos como el verde de sus ojos. En aquel parque todo estaba quieto, ni una pizca de aire que hiciera sonar las oxidadas cadenas de los columpios.
De repente, otros ojos, también verdes pero más intensos; con toques azules en el borde y remolinos de color se posaron en ella. Cayó hechizada, cautivada por esa mirada tan pura y limpia. Un tímido " hola" por parte de aquel chiquillo rompió el hielo y también la monotonía del rostro de la chica, ya que tras mucho tiempo, una sonrisa apareció en él.
Una sonrisa que ahora ella mantiene, sentada en su sofá de cuero recordando momentos, viendo álbumes llenos de recuerdos, de sentimientos, todo esto mientras él duerme apoyado en su hombro aún con esa embriagadora sonrisa.
Cumplió sus sueños y con quien quería cumplirlos.
Nunca olvidará la tarde corriendo por el campo, con hierba suave hasta las rodillas jugando a esconderse y a encontrar al otro con un beso y una tímida risa. Corriendo a todo pulmón hasta un pequeño lugar en el que la hierba era corta, y el sol se reflejaba en ella y en todas las flores que lo poblaban. Allí se desplomó, se estiró y sonrió mirando al cielo, antes de mirarle a él que enseguida fue a su lado a coger sus suaves manos. Pero su aventura aun no había terminado ya que un árbol se topó en su camino... Lo treparon antes de que el Sol se pusiera, para poder contemplarlo con tranquilidad y allí durmieron.
Ese recuerdo sin duda, su favorito.
Decidió repetirlo al día siguiente, pero ya 80 años después. Al llegar a la hierba corta se desplomó pero no se pudo levantar, ni quiso, estaba abrazada a él que tampoco podía con su alma.
Despertaron jóvenes, en otro mundo que no era la Tierra. Era su mundo, todo hecho a su medida. ¿ Qué mas quería ?
Le quiso a él, le quiere ahora y le seguirá queriendo.