domingo, 24 de julio de 2011

Historias, cuentos, sueños, vidas...

Ella, cansada de estar tumbada en su cama, cansada de la repetitiva música de la radio y de sentir el aire chocando contra la ventana y no entre su pelo, sí, ella salió tras mucho tiempo a esa calle solitaria en la que por desgracia vivía.
Paso tras paso de sus pies, gota tras gota de las nubes, llegaba a ese parque tan tentador con vallas de colores vivos como el verde de sus ojos. En aquel parque todo estaba quieto, ni una pizca de aire que hiciera sonar las oxidadas cadenas de los columpios.
De repente, otros ojos, también verdes pero más intensos; con toques azules en el borde y remolinos de color se posaron en ella. Cayó hechizada, cautivada por esa mirada tan pura y limpia. Un tímido " hola" por parte de aquel chiquillo rompió el hielo y también la monotonía del rostro de la chica, ya que tras mucho tiempo, una sonrisa apareció en él.
Una sonrisa que ahora ella mantiene, sentada en su sofá de cuero recordando momentos, viendo álbumes llenos de recuerdos, de sentimientos, todo esto mientras él duerme apoyado en su hombro aún con esa embriagadora sonrisa.
Cumplió sus sueños y con quien quería cumplirlos.
Nunca olvidará la tarde corriendo por el campo, con hierba suave hasta las rodillas jugando a esconderse y a encontrar al otro con un beso y una tímida risa. Corriendo a todo pulmón hasta un pequeño lugar en el que la hierba era corta, y el sol se reflejaba en ella y en todas las flores que lo poblaban. Allí se desplomó, se estiró y sonrió mirando al cielo, antes de mirarle a él que enseguida fue a su lado a coger sus suaves manos. Pero su aventura aun no había terminado ya que un árbol se topó en su camino... Lo treparon antes de que el Sol se pusiera, para poder contemplarlo con tranquilidad y allí durmieron.
Ese recuerdo sin duda, su favorito.
Decidió repetirlo al día siguiente, pero ya 80 años después. Al llegar a la hierba corta se desplomó pero no se pudo levantar, ni quiso, estaba abrazada a él que tampoco podía con su alma.
Despertaron jóvenes, en otro mundo que no era la Tierra. Era su mundo, todo hecho a su medida. ¿ Qué mas quería ?
Le quiso a él, le quiere ahora y le seguirá queriendo.

miércoles, 13 de julio de 2011

Paramore.

Aunque no tenga voz, no cambiaría un solo segundo de la experiencia y tampoco un solo centímetro de las personas con las que la compartí. Ni un solo salto, ni un solo segundo, ni un solo grito, NADA. Fue genial. Ver cómo las manos de cientos de personas se alzaban para aplaudir a una única... Todos saltando al mismo tiempo, dejándose la garganta, los brazos, la voz ( como en mi caso )..
Pero he de mencionar aparte de lo que la experiencia me pudo parecer, quién hizo posible que ciertos momentos, sean prácticamente imposibles de borrar.
Primero las horas de cola, con cosas estúpidas para entretenernos, friéndonos como huevos al Sol, pero aún así sonriendo. Sacándole motivos de risa a todo, hasta nos encontramos al cerdito Babe huyendo de la multitud a toda pastilla, sin pensárselo dos veces... e.e Haciendo carreras sobre erizos y perros amorfos mientras media fila nos miraba... Pensarían que teníamos un pequeeeño problema, pero no nos importaba en absoluto :) Agarrados de los brazos cuando avanzaba la gente diciéndole a todo el mundo "sutilmente" que no se colaran... Elmo sabía donde vivían.
Luego llegó la hora del concierto...
Mirarnos antes de un gran grito para poder cogernos fuertemente la mano y alzarla entre toda esa multitud y gritar mirándonos a la cara, dedicándonos sonrisas entre grito y grito, apretándonos la mano... Nose cómo expresarlo, fue un momento demasiado perfecto para mí.
No tengo voz para gritaros un sonoro "Os quiero" pero en cuanto vuelva todo lo que perdí os vais a cansar de oirlo.
Gracias por regalarme esos momentos. Grandes amigos y compañeros de conciertos ! :D