miércoles, 19 de octubre de 2011

Todo pesa menos los párpados

Días pesados, interminables, insufribles. Nada te sale bien, ni tampoco mal, simplemente no sale como tú quieres. Terminas cansado de prácticamente todo, ya sea andar o incluso hablar. Añoras la cama en todo momento el silencio y la oscuridad que no consigues encontrar en otra parte que no sea tu cuarto; Quieres echarte a dormir ya y que pase todo como un día cualquiera.
Pero no, todo te pesa: los brazos, las piernas, los pies, los labios... Todo menos los párpados que por más que lo intentas no quieren cerrarse, esa noche deciden que no pesan nada de nada y hacen de ese día algo más largo de lo que tendría que ser.
Gracias a esos días las ojeras empiezan a ser mis mejores compañeras, los malos días empiezan a reflejarse también fuera, no solo en tu interior.
¿Por qué costará tan poco tener ojeras?

lunes, 10 de octubre de 2011

Déjame explicarte que no te lo puedo explicar

Este cacao de sentimientos que no lleva a ninguna parte, aunque aveces ese sea el sitio más indicado al que tienes que ir. Nunca me entenderías y si lo hicieras te pediría que me lo explicaras. 
Déjalo pasar cada vez que me suceda eso, o arrincóname a preguntas.


Seguiré diciendo que no pasa nada, y sonriendo cada vez que intentes averiguar algo, aunque realmente la inseguridad me esté taladrando por dentro. Uno más a la lista de personas que siempre estuvieron en la cuerda floja hasta que les falló el pie, y ya sabes que soy muy torpe. Con esto no llego a nada, nada más de lo que había llegado ya, y tu te quedas en las puertas, ni siquiera te he invitado a pasar.


El día que lo haga, asústate, asustémonos juntos.