miércoles, 30 de noviembre de 2011

En el sentido opuesto a las agujas del reloj

¡Mami mami! Si atrasamos el reloj, ¿volveremos al pasado? dijo la pequeña terminando de hacer un dibujo. Su mamá la miró extrañada y decidió no contestar a la pregunta, simplemente sonreir y sacar una breve risa. La niña ya daba los últimos retoques a ese dibujo que le había costado dos horas hacer, cuando volviendo a interrumpir el silencio repitió la pregunta a su madre, esta vez más insistentemente. Su madre, seguía sin querer contestar a la chiquilla de ojos marrones y brillantes, no le quería quitar la ilusión que tenía. Entonces la niña salió corriendo de la habitación dispuesta a comprobarlo ella misma. Volvió al salón con su madre al cabo de unos minutos, con su despertador favorito en la mano, observando una foto que colgaba de la pared y gritando dijo "¡Que la vuelta al pasado comience ya!" y giró con todas sus fuerzas la rueda del despertador, hasta que se cansó de ver las agujas girando y sin su ansiada vuelta al pasado. 
Al parar de girar las ruedas miró el retrato que colgaba de la pared y acto seguido a su madre, que estaba preocupada por la reacción que pudiera tener su hija después de lo que había pasado. Salió corriendo, con su habitual sonrisa en la cara y felizmente diciendo "Pues si no lo consigo así ¡Me haré científica y encontrare una forma de hacerlo!". La mujer, que continuaba en el salón se levantó a mirar el dibujo, que estaba aún sobre la mesa. Era un dibujo de su padre, el mismo que aparecía en el retrato de la pared.
De repente la pequeñaja apareció y se lo quitó de las manos. Se acerco al papel y susurró "Esto es un secreto entre tu y yo, ¡no se lo cuentes! ¡es una sorpresa para mamá!, para su próximo cumpleaños, volverás a estar con nosotras, pero hasta entonces tienes que guardar el secreto, bobo".

Aún con arrugas en la cara, esta chica, intenta volver al pasado. Esta vez quiere traer a más de una persona de vuelta, su madre y su padre, y queda verdaderamente poco para su cumpleaños.
A todas las tiendas del pequeño pueblo en el que vive se les han agotado los relojes.Esos ojos marrones y brillantes hacen girar noche tras noche las agujas de un reloj distinto, y no pararán hasta que les haga volver, o hasta que nadie tenga que volver porque todos estén ya juntos.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Un molde para hacer galletas

Todo empieza a ser igual, monótono y sobretodo aburrido. No hemos salido del mismo horno, así que no podemos ser el mismo tipo de galleta. Unas llevan chocolate, otras miel, están hechas igual, pero no para ser comidas todas por la misma persona, sería una locura.
Pero luego la gente se intercambia las galletas, de mano en mano y de boca en boca. Pero las galletas tienen que seguir sabiendo ante todo momento de qué están hechas y sobretodo de qué horno salieron.
A mí me han intentado muchas veces mezclar con cereales, pero no se lo consiento, yo soy una galleta de chocolate hecha y derecha y seguiré siéndolo mucho tiempo... Pero, estoy empezando a sospechar que el pastelero que  me creó, ha empezado a usar El molde, MI molde. Hay muchas galletas que tienen mi forma, y eso que yo creía que era una característica únicamente mía... Al menos la forma la tienen, pero no están hechas de lo mismo, afortunadamente, no quedó rastro del chocolate que me recubría en el molde.
Tengo miedo, señor pastelero, ¿usaste tú mi molde o te lo robaron? Si te lo robaron...
¡No quiero ver más galletas con forma de corazón! y no quiero tener que partirlas, porque las dos mitades de un corazón tienen que estar juntas... O al menos, tiene que parecerlo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

No vivas al ritmo de una canción, vive tu canción.

Tú pones la batería por cada uno de los pasos que das, los acordes de la guitarra con todos tus pestañeos, y los solos son cada frase que dices. Puedes añadirle incluso coros, la gente que hable contigo seguro que estará encantada de hacerlos. 
El bajo es simple y contínuo, la respiración está encargada de hacerlo.¿Un teclado dices? Mueve los dedos en el aire y oirás las notas si prestas atención.
Pero creo que te estás preguntando a dónde ha ido a parar el cantante. Pues bien, habrás compuesto la canción entera cuando termines cada día y caigas redondo en la cama y comiences a soñar. Todos tus anhelos, miedos, vivencias, recuerdos, todo lo que pasa por las noches por tu cabecita compondrá la letra de tu canción. Aquella que aunque te pases el día intentando pensarla, nunca te saldría. ¿Qué mejor momento que describir tus sueños que cuando los estas viviendo en tu mente?

Me está empezando a gustar esto de dormir, tengo ya una lista de reproducción bien larga que algún día el mundo conocerá.
Por supuesto, no todo el mundo, el de mi videoclip diario personal.