Al parar de girar las ruedas miró el retrato que colgaba de la pared y acto seguido a su madre, que estaba preocupada por la reacción que pudiera tener su hija después de lo que había pasado. Salió corriendo, con su habitual sonrisa en la cara y felizmente diciendo "Pues si no lo consigo así ¡Me haré científica y encontrare una forma de hacerlo!". La mujer, que continuaba en el salón se levantó a mirar el dibujo, que estaba aún sobre la mesa. Era un dibujo de su padre, el mismo que aparecía en el retrato de la pared.
De repente la pequeñaja apareció y se lo quitó de las manos. Se acerco al papel y susurró "Esto es un secreto entre tu y yo, ¡no se lo cuentes! ¡es una sorpresa para mamá!, para su próximo cumpleaños, volverás a estar con nosotras, pero hasta entonces tienes que guardar el secreto, bobo".
Aún con arrugas en la cara, esta chica, intenta volver al pasado. Esta vez quiere traer a más de una persona de vuelta, su madre y su padre, y queda verdaderamente poco para su cumpleaños.
A todas las tiendas del pequeño pueblo en el que vive se les han agotado los relojes.Esos ojos marrones y brillantes hacen girar noche tras noche las agujas de un reloj distinto, y no pararán hasta que les haga volver, o hasta que nadie tenga que volver porque todos estén ya juntos.