sábado, 19 de noviembre de 2011

Un molde para hacer galletas

Todo empieza a ser igual, monótono y sobretodo aburrido. No hemos salido del mismo horno, así que no podemos ser el mismo tipo de galleta. Unas llevan chocolate, otras miel, están hechas igual, pero no para ser comidas todas por la misma persona, sería una locura.
Pero luego la gente se intercambia las galletas, de mano en mano y de boca en boca. Pero las galletas tienen que seguir sabiendo ante todo momento de qué están hechas y sobretodo de qué horno salieron.
A mí me han intentado muchas veces mezclar con cereales, pero no se lo consiento, yo soy una galleta de chocolate hecha y derecha y seguiré siéndolo mucho tiempo... Pero, estoy empezando a sospechar que el pastelero que  me creó, ha empezado a usar El molde, MI molde. Hay muchas galletas que tienen mi forma, y eso que yo creía que era una característica únicamente mía... Al menos la forma la tienen, pero no están hechas de lo mismo, afortunadamente, no quedó rastro del chocolate que me recubría en el molde.
Tengo miedo, señor pastelero, ¿usaste tú mi molde o te lo robaron? Si te lo robaron...
¡No quiero ver más galletas con forma de corazón! y no quiero tener que partirlas, porque las dos mitades de un corazón tienen que estar juntas... O al menos, tiene que parecerlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario