No solo te permite captar momentos, sino revivirlos las veces que quieras, solo tienes que ver la foto, y no hay límite de reproducciones. Puedes volver a ver a la gente que sin querer salió en tu foto, puedes ver los rayos de sol que te iluminaban la cara ese día nublado, o el dichoso pájaro que te dejó un rastro blanco en la chaqueta. Lo más asombroso para mí; Puedes meterte en la foto. Sólo necesitas un poco de imaginación (y memoria, claro).
Adéntrate en la foto con solo mirarla. Vuelve a abrazar a los que ya no están, a oir su voz mientras tú soplabas la tarta de cumpleaños. Repite esa noche con amigos en la que conociste la razón de tus sonrisas. Siente que eres uno de esos pájaros planeando ante la puesta de sol, o una flor que se estira en el amanecer.
Exprésate, muestra lo que a simple vista no se distingue, ponte en la piel de otros animales, en la corteza de los árboles o en las olas del mar.
No me arriesgo a salir a la calle sin ella,mi cámara. Siempre hay algo a lo que sacarle magia o alguna parte de mi interior que mostrar.
Prepárate querido mundo, me llevaré un trocito de cada lugar que pise y pedacito a pedacito, podré reconstruir mi historia. La historia de mi cámara y yo.

