jueves, 3 de noviembre de 2011

No vivas al ritmo de una canción, vive tu canción.

Tú pones la batería por cada uno de los pasos que das, los acordes de la guitarra con todos tus pestañeos, y los solos son cada frase que dices. Puedes añadirle incluso coros, la gente que hable contigo seguro que estará encantada de hacerlos. 
El bajo es simple y contínuo, la respiración está encargada de hacerlo.¿Un teclado dices? Mueve los dedos en el aire y oirás las notas si prestas atención.
Pero creo que te estás preguntando a dónde ha ido a parar el cantante. Pues bien, habrás compuesto la canción entera cuando termines cada día y caigas redondo en la cama y comiences a soñar. Todos tus anhelos, miedos, vivencias, recuerdos, todo lo que pasa por las noches por tu cabecita compondrá la letra de tu canción. Aquella que aunque te pases el día intentando pensarla, nunca te saldría. ¿Qué mejor momento que describir tus sueños que cuando los estas viviendo en tu mente?

Me está empezando a gustar esto de dormir, tengo ya una lista de reproducción bien larga que algún día el mundo conocerá.
Por supuesto, no todo el mundo, el de mi videoclip diario personal.

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